LA EFICACIA DEL CINE. PRIMERA PARTE

Por María Paula Alemán


No hace falta recurrir a la coerción. La seducción es ahora el instrumento de control e integración social.

Pierre Bourdieu


When Harry Met Sally... Trailer

Se conmemoran treinta y un años de una de las comedias románticas más populares de la última década del siglo XX: Cuando Harry encontró a Sally... (When Harry Met Sally... Rob Reiner, 1989), escrita por Nora Ephron. Aunque fue bastante popular en su tiempo, esta película fue mucho más que eso, pues se ha convertido en uno de los grandes clásicos de la comedia romántica en el cine. El argumento aborda la relación emocional de un hombre y una mujer estadounidenses, de clase media, que llegan al amor siendo primero amigos y conociendo sus excentricidades y defectos. El eje central del relato es el amor romántico y sus respectivos reafirmantes: el sexo y el destino.

Esta película buscó recalcar la visión del amor romántico que, para ese entonces y hasta nuestros días, hace épicas a las historias de amor. Para ello empleó técnicas narrativas y estereotipos de efectividad comprobada; por ejemplo, el poder del destino, entendido como una fuerza superior a la voluntad del hombre que encamina y orienta su paso por la vida en el mundo. Asimismo, explora elementos flamantes como la posibilidad de una amistad platónica entre hombres y mujeres, así como una narración que se centra en el desarrollo de la relación entre los personajes principales. El resultado es una película conmovedora y entretenida.

Su capacidad para satisfacer al espectador resulta seductora: "Primero con el cerebro, luego con el corazón"; en otras palabras, logra que se identifiquen y se convenzan de que una historia como esta puede volver a repetirse. Para ellos, se confeccionaron escenas divertidas, optimistas y románticas que hacen parte del repertorio de la época. Por supuesto, la escena que pasa a la historia es el orgasmo fingido de Sally.1 Pero al final, los valores tradicionales se  mantienen: el amor es una fuerza superior que lo vence todo. Las escenas en las que gente mayor da testimonio de sus historias de amor resultan muy efectivas para reforzar esta idea. A su vez, nos hacen esperar y desear el final. El resultado es que las utopías románticas nos anulan toda ansiedad por el futuro.


When Harry Met Sally... La escena del "orgasmo"

La utopía romántica y el consumo

Las utopías tienen el poder de ocupar el imaginario personal y grupas, así como un poder vinculante que orienta las acciones individuales y colectivas debido a que estas están sustentadas en un aporte a la armonía social, pues prometen un mundo mejor y deseable. Por tanto, en el cine moderno son utilizadas para explotar y exaltar una idea, sola o combinada con otras, para un fin particular. Es posible sostener que en sistemas como el arte, la religión y el lenguaje, se convierten en un medio eficaz para amansar un sistema de dominación que cristaliza en la producción simbólica. Así, se produce un nuevo sistema de dominación más efectivo en el que se cambian los misiles y las balas, tan recurrentes en el cine de la era Reagan, por situaciones y diálogos que prometen un mundo mejor. Desde aquí se crean las condiciones para hacer del consumo una nueva forma de dominación.

El éxito de un filme inscrito en el género de la comedia romántica radica en su eficacia simbólica, su verosimilitud y su poder de vinculación e identificación. Estereotipos y arquetipos sobre estilos de vida ayudan a hacer del ideal del amor romántico, un ideal de consumo. El propio acto de consumo crea el momento romántico. Por ello, crea nuevas definiciones del romance en la modernidad, las cuales constituyen un modelo cultural2 dominante que articula fuerzas económicas en el marco de las relaciones de clase (Illouz, 2009).

William Blake. Oberon, Titania y Puck con hadas danzantes, c. 1786

La utopía romántica y las industrias culturales

Muchos podemos decir que nuestros deseos y conductas amorosas han cambiado con el tiempo y, a la vez, que hemos visto cambios importantes con respecto al desarrollo de esta temática en el cine. Para entender mejor esta relación hay que tener en cuenta elementos condicionantes como el contexto en el que se enmarca el género, la estrategia de identificación y la línea argumental empleada; ya que hacen posible una mejor comprensión de las narrativas cinematográficas. Por esto, para poder darse cuenta de las fórmulas y estrategias utilizadas en las producciones cinematográficas, es necesario hablar de la industria que hace posible películas como la que aquí nos ocupa. De otra parte, el contexto nos permite vislumbrar en qué consiste y en qué condiciones surge la fórmula del éxito y, además, cómo fueron cambiando los ideales en torno al amor y la manera como se conecta el romance con el consumo a fines del siglo XX; es decir, la relación entre el éxito y el consumo masivo.

El cine es uno de los fenómenos socioculturales más importantes del siglo XX; la era que ve nacer a Hollywood y a las industrias culturales. El término "industria cultural" hace referencia a un régimen de producción masificada y estandarizada de bienes culturales, sustentado en la racionalidad mercantilista del capitalismo (Vixcarra. 2020, p. 195). En otras palabras, se trata de aquellos productos culturales que, fabricados de acuerdo con el esquema organizativo de cualquier industria, basado en la serialización, la estandarización y la división del trabajo, desencadenan un cultura de masas. En este sentido, Hollywood, como todas las industrias de cualquier tipo, crea y produce contenidos y símbolos que hace circular con enfoques y propósitos diversos, siempre para generar nuevos consumidores que incremente su capital.

El amor romántico no nace ni es infundido por el cine pero, una vez este descubre el amor, se aferra a él por sus rendimientos en la taquilla. El amor vende muy bien, al igual que otros conceptos que le son familiares: la pasión, los besos, el pecado, la mujer, el demonio, entre otros. La idea del amor como valor ideal la heredamos de la época victoriana. El cine transforma este ideal en "utopía visual" que combina la fantasía romántica con el "sueño americano" (opulencia, confianza en sí mismo, etcétera). (Illouz. 2009, p. 57)

Un ladrón en la alcoba (Ernst Lubitsch, 1932)

Al comienzo de la crisis económica de los años treinta y en medio de la transición al cine sonoro, Hollywood recurrió, entre otras prácticas, a reciclar temáticas tradicionales de gran valor cultural como el amor romántico y el sexo, que tuvo que ser disimulado por medio de toda clase de artilugios para evitar las sanciones contra el código Hays. Todos estos ingredientes eran necesarios para atraer espectadores a un tipo de entretenimiento costoso de producir pero que, a su vez, debía estar al alcance del bolsillo de las masas. 

El reciclaje de formatos heredados del teatro implica, de otra parte, otorgarles nuevos valores y conductas asociados a una ética consumista. El amor resulta siendo el tema más representado en las películas, como llegan a evidenciarlo diversos sondeos. El cine, con su moral codificada a partir de 1932, se torna escenario de pasiones ardientes. El código Hays se mantendría hasta bien entrados los sesentas. Durante estos años, las películas elaboran de forma consciente una nueva fórmula de romance y sexualidad (Illouz. 2009, p. 58).

***

1. En esta escena, Harry queda en ridículo y se enfrenta a una parte de la sexualidad femenina. Hasta fines del siglo pasado los asuntos relacionados con la sexualidad femenina comenzaron a ser tratados sin censura. El guión es escrito por una mujer que, a su vez es productora asociada de la película. Esta escena se percibió en muchos contextos como innovadorest e, incluso, reivindicativa. El filme mantuvo su relevancia, por lo menos en toda la década siguiente.

2. Las prácticas culturales derivadas pueden responder a estilos de vida dominantes, emergentes o residuales, pero cuyos contenidos están enteramente determinados por los contextos históricos de su aparición (Silva Escobar, 2020).

Segunda parte



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