MATERIAL ENCONTRADO: "CRECIENDO CON LAS PELÍCULAS" (IV)
Cuarta parte de la traducción del artículo de Photoplay sobre Florence Lawrence.
Aquí las partes primera, segunda y tercera.
Por Florence Lawrence con la colaboración de Monte M. Katterjohn
FLORENCE LAWRENCE EMPRENDE LA HISTORIA
Antes de que alguna vez hubiese actuado frente a una cámara de cine había presenciado sólo unas pocas películas dramáticas. La mayoría de las obras cinematográficas que había visto antes de mi primer trabajo para la compañía de Thomas A. Edison fueron documentales de viaje, comedias de persecución y películas imposibles como esa de una máquina escalando por encima de las montañas y los techos de las casas, por ejemplo.
Estos eran sólo temas de corta duración. Además, había entonces muchísimas películas de ocurrencias muy comunes: una bota negra lustrando un par de zapatos, un caballo comiendo heno o un hombre besando a su esposa. No quiero decir que todas las películas de hace ocho años fuesen de este estilo pero si la mayoría de aquellas que había presenciado.
Recuerdo ver una foto-obra en la que el finado Joseph Jefferson aparecía como "Rip van Winkle", otra retratando la vida de un bombero de la ciudad de Nueva York, muchas comedias de muy corta duración que ridiculizaban a las fuerza de policía de la ciudad e incluso otra llamada Moonshiners. Desde entonces aprendí que la última película mencionada fue la primera producida en los Estados Unidos.
Me parece extraño que no vi El gran robo al tren que fue producida por la compañía Edison, ya que, desde que he leído que fue una de las primeras películas en hacerse que tuvo tuvo una duración de mil pies [N. del t.: 14 minutos, aprox.] y, además, de las películas dramáticas disponibles, fue la más fuerte durante casi un año. Hasta hoy no he visto esa película.
Para mí, en aquellos días, las películas eran toda una novedad. En los círculos teatrales de Nueva York se decía que una compañía conocida como la American Mutoscope and Biograph Company estaba ansiosa por conseguir actores y actrices que apareciesen en sketches que estaban filmando. De esas películas se hacían copias que se separaban y pegaban en tarjetas flexibles. Éstas eras entonces colocadas en orden consecutivo para hacer la acción continua cuando fuesen hojeadas y, luego, ajustadas a un soporte circular. Hay miles de personas que recordarán las tragamonedas de cinco centavos que mostraban películas: sólo pequeñas representaciones en las que la acción se llevaba a cabo en una habitación o en un sitio. En esa época estas máquinas eran muy populares e, incluso hoy, las veo en los parques de atracciones.
Una amiga fue rechazada cuando se empeñó en ser contratada por los fabricantes de películas para las tragamonedas; aunque ella era una de las pocas que lo merecía y que no tenía otros compromisos. Le dijeron que no iban a necesitar a nadie por un tiempo. Dos o tres días después oí que esta misma compañía estaba dedicada a hacer muchas grandes obras. (Un proyecto de mil pies se consideraba una película grande en aquel tiempo.) Aunque quería trabajar, no lo intenté en el estudio de la Biograph porque mi amiga se había encontrado con una negativa tan absoluta.
El primer estudio cinematográfico con tragaluz en los Estados Unidos fue construido por la compañía Edison en lo alto del techo de un edificio de oficinas en el nº 41 de las calle 21 Este. Aunque bastante joven, la compañía Edison era entonces las más vieja productora de películas en Norteamérica. Su primer estudio se veía para todo el mundo como una "Black Maria" [N. del t.: término para referirse al furgón celular empleado por la policía para trasladar detenidos]; era una casa móvil en forma de caja que cargaban de un lugar a otros y que una vez vi en el parque del Bronx muchos años después de que fuese desechada.
Mi madre oyó que el Sr. Edwin S. Porter, entonces productor jefe y gerente en el estudio Edison en la calle 21, estaba contratando gente para aparecer en un drama histórico. Decidí verle al instante. Mi madre me acompañó al estudio.
Las noticias sobre la actividad deseada de parte de la gente de Edison debe haber sido de conocimiento general ya que había unos veinte o treinta actores y actrices antes de nosotras en esa fría mañana de diciembre. Creo que era diciembre 27 de 1906. Al menos era durante las fiestas. Todos estaban intentando hablar con el Sr. Porter al tiempo y el Sr. Wallace McCutcheon, que estaba dirigiendo películas Edison bajo las órdenes del Sr. Porter, estaba pasando el dedo por tres o cuatro hojas de papel que después descubrí que eran el guión.
El Sr. Porter y el Sr. McCutcheon deliberaron y el Sr. Porter anunció que sólo se necesitaban doce personas para todo el reparto y que algunos de estos habían sido contratados. Acto seguido leyó en voz alta algunas notas que había hecho durante su conferencia con el Sr. McCutcheon sobre lo que sigue:
Un personaje masculino que puede maquillarse para verse como Daniel Boone.
Un personaje masculino para interpretar al compañero de Daniel Boone.
Una mujer de mediana edad para interpretar a la Sra. de Daniel Boone.
Dos jovencitas de cerca de dieciséis años para interpretar a las hijas de Daniel Boone.
Una jovencita que puede maquillarse como una criada india.
Seis hombres que puedan maquillarse como indios.
Las partes de Daniel Boone, su compañero, la criada india y un par de salvajes sedientos de sangre, anunció, estaban cubiertas. Eso dejaba disponibles las partes de la Sra. Boone, las dos chicas Boone y cuatro indios. Según recuerdo, el espectáculo Buffalo Bill del Cor. Cody estaba entonces en la ciudad de Nueva York y la gente seleccionada para interpretar las partes que anunciaba como "cubiertas" eran de ese espectáculo.
El Sr. McCutcheon me miró, luego al Sr. Porter y me dijo que estaba contratada como una de las hijas de Daniel Boone. Debí haberle dicho algo a mi madre casi al instante porque uno de los hombres, olvidé cuál, preguntó: «¿Ella es tu mamá?» Respondí que sí y a continuación fue contratada para interpretar la parte de la Sra. de Daniel Boone.
Tomaron nuestros nombres y direcciones y nos dijeron que «eso era todo» por el momento, y que sería notificada de cuándo reportarme al estudio. Nosotras recibiríamos cinco dólares diarios por cada día de trabajo.
Nadie del reparto conocía el título de la obra hasta que nos presentamos a trabajar el 3 de enero de 1907. En esta etapa de la industria cinematográfica los productores eran muy reservados con estos asuntos. Daniel Booone; or, Pioneer Days in America, se anunció como título de la obra. Comenzamos a trabajar primero en las escenas exteriores.
Aparte de mi madre y yo, otros que estaban interpretando roles principales eras Susanna Willis, el Sr. William Craver y su esposa. El Sr. Porter y el Sr. McCutcheon eran los directores. Fue durante el rodaje de esta película que aprendí que la foto-obra Moonshiners, que había visto unos tres o cuatro años atrás, era la primera película dramática hecha en Estados Unidos y que el Sr. McCutcheon era el hombre que la dirigió.
Todas las escenas exteriores para la película de Daniel Boone se filmaron en el parque Bronx. Como una de las hijas de Boone, me pidieron escapar del campamento indio y correr locamente hacia el bosque, cabalgar por arroyos y matorrales hasta que llegué junto a Daniel Boone.
Siendo una niña, le tenía cariño a los caballos y siempre me había preciado de ser capaz de manejarlos pero el caballo que contrató el Sr. Porter era evidentemente de una casta más salvaje que los que yo conocía. No podía hacer nada con él y se escapó no menos de cinco veces durante las dos semanas que estuvimos haciendo las escenas exteriores. De todas formas, no me tumbó ni una vez.
Durante todo este tiempo el termómetro se mantuvo en cero. Manteníamos una fogata encendida la mayor parte del tiempo y, después de ensayar una escena, nos habíamos de calentar antes de que la escena se pudiera hacer de nuevo para la cámara. A veces teníamos que esperar por dos o tres horas para que saliera el sol o tenerlo a punto para rodar una escena que requería ciertos efectos. La cámara también era una lata, siendo un asunto de lo más desastroso.
Una tarde no le prestamos suficiente atención a la fogata y dejamos esparcirla. El departamento de bomberos tuvo que ser convocado para evitar que se incendiaran y arruinasen todos los árboles del parque. Mientras sofocaban la llamarada, el Sr. Porter descubrió a un hombre que se había suicidado ahorcándose, probablemente mientras estábamos trabajando en la película. No trabajamos más ese día.
Todas las escenas interiores se hicieron en el estudio Edison, en la azotea, donde el espacio escénico alcanzaba sólo para un decorado. Podíamos trabajar sólo mientras había luz solar, ya que las lámparas de arco no habían sido pensadas como ayuda para la fotografía cinematográfica. Se requerían tres semanas para terminar la película.
Cuando presencié la producción finalizada mientras se proyectaba en la pantalla, cerca de seis semanas más tarde, estaba muy indignada. En una escena salía cruzando un tronco sobre un arrojo y usando zapatos de tacón. ¡Sólo piensen en la situación! ¡La hija de Daniel Boone usando tacones! Pues en aquellos días las chicas eran, de hecho, afortunadas, si tenían un par de mocasines. A pesar de sus muchos defectos la película "funcionó" y fue un éxito enorme. El público no exigía perfección en aquellos días.
De acuerdo a mi libro de recortes donde he conservado un boletín y una sinopsis de la película, publicada por la Edison Manufacturing Company, me doy cuenta de que estaba listada como producción "Clase A", que tenía mil pies de metraje y que las copias positivas se ordenaban por la excepcional suma de ciento quince dólares o quince centavos por pie. Pocas películas se venden por esa cantidad hoy en día; siendo diez centavos por pie el precio estándar. En esa época las oficinas administrativas de la Edison Manufacturing Company estaban ubicadas en el 31 de Union Square, en la ciudad de Nueva York.
Ahora que era una actriz cinematográfica o, más bien, que me consideraba como tal, comencé a interesarme en las películas y pronto aprendí que había muchas tipos diferentes de películas aparte de las de Edison y la Biograph. Presencié películas de Vitagraph y Lubin que eran tan buenas como la película Edison en la que trabajé. Las películas Pathé Frères y Méliès también se exhibían en la ciudad de Nueva York en 1907.
Comencé a ver cómo se veían otras actrices y estudié su trabajo, particularmente a aquellas que aparecían en las películas Pathé Frères, que eran hechas en Francia; al igual que los filmes Méliès, pero estos eran comedias de trucos. Llegué a la conclusión que intentaría llegar a ser una actriz cinematográfica empleada regularmente y cuando le informé a mi madre de mis intenciones, se rió.
«Pero Florence, no vas a ganar lo suficiente para pagar por los zapatos de cuero que gastarás buscando trabajo», dijo, y desalentó mi idea.
Pero mi decisión estaba tomada. Me gustaba el trabajo y ciertamente no sentía que obra cinematográfica estuviese por debajo de mi.
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